Toda esta situación es algo así como cuando tu madre te dice que hay yogurt en la refrigeradora y corres emocionado por tu paquete de granola pero de pronto abres la refri y la botella esta vacía, alguien más lo tomó y lo agotó pero dejo congelando la botella, así que sostienes la granola y la miras con decepción, la dejas a un lado ya que, sin el yogurt, no logró su propósito en este mundo y se seca.
Tu amor fue mi yogurt; mi corazón, la granola y tú, la botella congelada.